Un fantasma recorre Asia Central, el fantasma de la corrupción política. Todas las fuerzas de la vieja Asia se han unido en santa cruzada para acosas a ese fantasma. Estas palabras, que son un símil de la introducción del Manifiesto comunista son muy válidas para la región. Quizá, si Marx viviera hoy, y hubiera nacido en Kirguistán, esta sería la segunda parte del Capital.

En Asia Central, la relación entre el Estado y el crimen ha estado marcada por un paralelismo convergente, es decir, estos dos agentes, mantienen estructuras separadas, pero han encontrado un punto en el que ambas se fusionan, y éste gira entorno a los funcionarios y políticos que son indistintamente criminales y burocratas.
La debilidad de los Estados centroasiáticos, y su posición geográfica como paso de armas, drogas y dinero lavado, sobre todo la ruta Afganistán-Rusia-Europa, han empezado a minar la confianza de la población en su clase política, misma que cada vez es controlada en mayor medida por empresarios que poseen negocios poco claros, y que utilizan dichos recursos financieros para ganar amistades, comprar silencios y acallar consciencias.

Para los países de Asia Central, la infiltración del crimen en la política se ha reflejado en la cada vez más alejada brecha entre la sociedad y el gobierno, en la falta de crecimiento de la economía, en su endeudamiento y mala distribución, en la impunidad de criminales, el debilitamiento del Estado que es usado en contra del mismo Estado, y en elecciones cada vez más costosas y menos propositivas.
También, se ha evidenciado la diferencia entre la población rural y urbana, ya que la primera, es más proclive a apoyar empresarios locales, que con las reformas de desregularización, fueron ganando poder en las comunidades, convirtiéndose en líderes y héroes subanacionales. Mientras que en las grandes urbes, en parte, debido a la educación, se ha buscado presionar más a los políticos para no sólo mostrar sus dotes de hombres de negocios, sino también sus habilidades sociales.
Si bien, la Sociedad Civil cada vez presiona más a la clase política, como lo ocurrido en la Revolución de Tulipanes en Kirguistán, que sacó del poder a Akayev, ésta ha caído en el interminable círculo vicioso, en el que el derrocamiento de un gobierno corrupto, sólo es la puerta de entrada para otro gobierno de iguales características, y esto es porque el problema es estructural, y los cambios que la Sociedad Civil quiere hacer sólo los conseguirá con soluciones que los ataquen de raíz, y que no sólo corten un cabello más de la Medusa.
Fuente de información:
Marat, Erica. The State-Crime Nexus in Central Asia: State weakness, Organized Crime, and corruption in Kirguistán and Tajikistán. Ed. Central Asia-Caucasus Institute, 2006. 139 Pp.
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Como citar el artículo: Herrera, Héctor. "La corrupción en Asia Central, los nuevos males de un viejo vicio", en "El águila, el jaguar y la serpiente", http://nohoch-balam.blogspot.com/. 25 de noviembre de 2009.
Fuente de información:
Marat, Erica. The State-Crime Nexus in Central Asia: State weakness, Organized Crime, and corruption in Kirguistán and Tajikistán. Ed. Central Asia-Caucasus Institute, 2006. 139 Pp.
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Como citar el artículo: Herrera, Héctor. "La corrupción en Asia Central, los nuevos males de un viejo vicio", en "El águila, el jaguar y la serpiente", http://nohoch-balam.blogspot.com/. 25 de noviembre de 2009.